El Nuevo Herald
Casto Ocando
El anuncio de que el gobierno venezolano debe "apretarse el cinturón'' y reestructurar el presupuesto bajo un criterio de severa austeridad, enfrentará una cultura de crecientes gastos burocráticos asentada en el seno de la administración de Hugo Chávez, debido a los ingresos sin precedentes de la renta petrolera, indicaron expertos. Luego de que el precio de la cesta petrolera venezolana descendiera más de $40 por barril en los últimos meses, y en medio de una crisis financiera mundial que repercutirá en la economía de Venezuela, el gobierno del presidente Chávez anunció recortes presupuestarios, empezando por los altos salarios de algunos funcionarios.
El plan de austeridad se propone "primero disminuir los costos, acabar
con el derroche, acabar con la corrupción y el gasto innecesario,
acabar con los megasueldos'', aseguró Chávez durante una alocución
televisada esta semana.
Según una investigación sobre la administración chavista, a la que tuvo
acceso El Nuevo Herald, los salarios de altos funcionarios y los gastos
considerados suntuosos alcanzaron una cifra sin precedentes en el
presupuesto del 2008.
El nivel de gastos suntuosos descrito en el estudio revela la forma
cómo se manejan los recursos públicos y contrasta con los bajos
salarios de los obreros. Por lo menos una treintena de organismos
gubernamenales, entre ellos 22 ministerios y el propio despacho del
presidente Chávez, incluyeron en su presupuesto más de $46 millones
para comidas y bebidas, mientras que el propio mandatario se reservó
unos $160,000 para trajes y poco más de $70,000 para calzado.
Al ofrecer algunos detalles del plan de austeridad, el ministro de
Finanzas, Alí Rodríguez, adelantó que en el presupuesto del 2009 se
reducirán drásticamente gastos como "en cierto tipo de vehículos, en
celulares y festejos'', y se impulsará una campaña pública "hacia el
ahorro y la austeridad''.
"La mentalidad que ha prevalecido es la mentalidad de una sociedad
rica, cuando en realidad no lo es'', apuntó el ministro, durante una
entrevista televisiva con el ex vicepresidente José Vicente Rangel.
Rodríguez admitió que los efectos de la crisis financiera internacional
"de alguna manera pueden tocarnos'', por lo cual "en la medida en que
haya ahorro y austeridad, en esa misma medida habrá mayor fortaleza
para soportar cualquier problema que se pueda presentar producto de la
crisis externa''.
"Es obvio que existen gastos dispendiosos que tenemos que recortar'',
afirmó por su parte Haiman El Troudi, ministro de Planificación y
Desarrollo, aunque descartó que se produzcan reducciones salariales o
despidos masivos de la administración pública, o recortes en las
misiones sociales.
"Nunca estaremos hablando de racionalizar el gasto sobre la base de
recortar la inversión social que se orienta a superar los niveles de
pobreza e inequidad que estamos combatiendo'', explicó El Troudi en una
declaración oficial el martes.
El primero de los ministerios en anunciar el impacto que sufrirá por el
plan de austeridad fue el de la Cultura, cuyo titular, Héctor Soto,
dijo a mediados de esta semana que los recortes presupuestarios estarán
en el orden del 30 por ciento para el 2009.
"Tenemos que prepararnos para trabajar en un ambiente de mayor
austeridad'', dijo Soto en una conferencia de prensa el miércoles.
Según expertos y estudios, las medidas de austeridad se enfrentarán con
una cultura de grandes gastos justificada por los enormes ingresos
petroleros.
"Cómo el presidente puede hablar de ahorro y austeridad si se viste con
trajes de $6,000, duerme en habitaciones de hoteles de $3,500 la noche,
y planea gastar más de $15 millones sólo en viáticos para viajes al
exterior'', dijo a El Nuevo Herald Carlos Berizbeitia, ex parlamentario
y dirigente del opositor Proyecto Venezuela, que condujo la
investigación sobre los gastos de la administración pública.
"En nueve años de gobierno ni el presidente Chávez ni sus familiares,
la cúpula militar, sus ministros y la mayoría de los gobernadores y
alcaldes oficalistas han dado muestras de ningún tipo de sacrificios,
ni de administrar los bienes del Estado con criterio de austeridad'',
precisó Berrizbeitia.
Como ejemplo ilustrativo, el ex parlamentario describió cómo una
remodelación del despacho presidencial, llevada a cabo recientemente,
significó una erogación de $2.3 millones.
Para la reciente gira que cubrió Rusia, Belarús, Francia y su quinta
visita a China, el presidente Chávez se hizo acompañar de un séquito y
comitiva de 150 personas, entre personal de seguridad, ministros,
médicos, periodistas y familiares, a un costo total de $3,5 millones,
detalló Berrizbeitia.
El dirigente opositor dijo que los gastos de viáticos y hoteles para
esta gira ascendieron a $850,000, el equivalente "a dar mantenimiento a
más de 100 escuelas en el inicio del año escolar en el país''.
Por otro lado, Berrizbeitia indicó que la partida de $6 millones de
viáticos para viajes al exterior del despacho presidencial, incluida en
el presupuesto de 2008, fue gastada totalmente en poco más de seis
meses.
El estudio incluyó una comparación entre los diversos salarios de altos
funcionarios oficiales, y los salarios de obreros y profesioanles en la
más baja escala de sueldos.
En la actualidad, el salario mínimo para un obrero en Venezuela
asciende a $350 mensuales al cambio oficial, mientras que un policía
gana $450 al mes, un maestro $850 y un médico de hospital público
recibe $920 mensuales.
Según el análisis, el salario nominal más alto lo ostenta el presidente
de PDVSA, con un salario básico de $37,000 mensuales, equivalente a 105
veces el salario mínimo. En total, incluyendo beneficios y bonos
especiales, el paquete oficial del presidente de la petrolera estatal
suma $777,000 anuales.
Le sigue el presidente de la telefónica estatal CANTV, que obtiene
$23,000 mensuales, y un paquete anual incluyendo beneficios de
$506,000; los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, con
$288,000 cada uno; el Fiscal General, con un paquete de $270,000, y el
Defensor del Pueblo, que devenga un paquete anual de $264,000.
En su detallado estudio, el ex congresista Berrizbeitia describió
también los gastos del gobierno en material de publicidad electoral.
Sólo en anuncios publicitarios, el presupuesto supera los $27 millones,
mientras que el pago de viáticos, pasajes y adquisición de vehículos de
transporte suma $4.2 millones. Para encuestas el fondo cuenta con casi
$2 millones. En total, los gastos ascienden a unos $37 millones, "para
fomentar no sólo el (partido de gobierno) PSUV, sino también sus
candidatos'', dijo Berrizbeitia.
Estos gastos no incluyen "la utilización de activos y recursos del
Estado en las campañas electorales como vehículos, aviones, equipos de
seguridad ciudadana, la televisora estatal y teatros publicos'', acotó
el ex parlamentario.
El anuncio de recortes presupuestarios generó comentarios críticos en tanto en sectores de la oposición como del chavismo.
Uno de los más importantes sindicatos chavistas, la Federación de
Trabajadores del Sector Público (Fentrasep), criticó que los
trabajadores deban "pagar los platos rotos de las equivocaciones de los
funcionarios de alto nivel'', y exigió que el plan de austeridad del
gobierno "no toque a los obreros y empleados gubernamentales''.
Franklin Rondón, presidente de Fentrasep, pidió el miércoles que los
recortes salariales a los altos funcionarios del gobierno "se haga de
verdad, que no quede en el discurso''.
Las medidas de austeridad oficial representan un "gran cinismo'', opinó
el banquero Oscar García Mendoza, presidente del Banco Venezolano de
Crédito y opositor al gobierno chavista.
Las medidas, según García Mendoza, buscan "cargar las culpas del
inmenso desastre del gobierno en unos sueldos, gastos en celulares y
fiestas, cuando la verdad es que de lo que se trata es de los enormes,
gigantescos regalos y dispendios en el exterior para lograr más
preponderancia política innecesaria y absurda para los venezolanos; la
absurda carrera armamentista; la corrupción sin límites y sin
controles, de una catástrofe administrativa sin par''.
Por su parte, el economista y ex director del Banco Central de
Venezuela (BCV), Domingo Maza Zavala, advirtió que las medidas no serán
suficientes para controlar el gasto público y la corrupción
administrativa, si no se realiza una profunda reforma del Estado.
Maza Zavala dijo que hacer el gasto más eficiente "no significa mucho
limitar los sueldos de los funcionarios y reducir los gastos en
vehículo y telefonía'', sino que "debería emprenderse una
reorganización del Estado'', al que calificó de "hipertrofiado'',
reorientar el presupuesto y ‘‘concentrar los recursos en la inversion y
desarrollo social''.
El ex director del BCV advirtió que la corrupción "está corroyendo al
presupuesto del Estado'', al tiempo que sige dándose "una salida de
capital que destruye las posibilidades internas de inversion''.
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