El Nacional
 Desertores de las FARC aseguran que el insurgente mayor se alimentó
muy mal durante sus últimos días, se hacía difícil conseguir la comida
apropiada para la dieta especial de "Marulanda" y algunos insumos
comenzaron a escasear. Pedro Antonio Marín, alias "Tirofijo", estaba alimentándose muy mal en sus últimos días "no entraba la comida que él tenía que consumir, por la dieta especial, pero nunca quiso irse", dice "Mireya", una guerrillera que se desmovilizó hace unas semanas, a corresponsales del diario colombiano El Tiempo.
Ella y "Doris", que formaban parte de un grupo asignado a cuidarle la
espalda al guerrillero más viejo del mundo, aseguran que en los últimos
días de "Marulanda" escaseó la sal en las comidas pero sobró la tensión
por la constante amenaza de las granadas y las bombas.
"Doris" y otros cuatro guerrilleros se entregaron esta semana a las
tropas que esculcan en busca de la tumba de "Tirofijo" en la región de
Papaneme, un cañón atravesado por el río del mismo nombre y que
comunica la Cordillera de Los Picachos con el páramo de Sumapaz.
El Tiempo llegó hasta la zona donde, dicen los datos que tienen las
Fuerzas Militares, "Marulanda" pasó sus últimos días. Era una de sus
predilectas y en donde incluso un día dijo que allí iba a dar "la
batalla final".
El jefe de las Farc se empeñó en seguir en Uribe, en Meta, a pesar de
que sabía que al menos desde febrero pasado la Fuerza de Despliegue
Rápido (Fudra), encontró sus huellas gracias a un desertor y lanzó una
operación sin precedentes que hoy, tras la muerte de "Tirofijo",
continúa.
Ni su guardia sabía de su muerte
Según las Farc, Marulanda murió de un paro cardíaco en brazos de su
compañera el pasado 26 de marzo. Pero no fue sino hasta la primera
semana de mayo que los guerrilleros del segundo anillo de su seguridad
se enteraron que el hombre al que estaban protegiendo ya estaba muerto.
Había pasado más de un mes desde la desaparición del máximo jefe de las
Farc cuando entre la "guerrillerada" empezó a regarse la noticia,
cuenta "Doris".
No pudieron hacer la fiesta de Jojoy
"Mireya" dice que vio a "Marulanda" con un grupo de comandantes del
bloque Oriental un sábado de diciembre del 2007, luego de atravesar
parte de la cordillera desde Baraya, en Huila, hasta un punto del alto
Guayabero de Meta, cerca del Papaneme.
Ella era estafeta de "Nelson Robles", comandante del frente 55. "Tenía
que entregarle un mensaje al "Mono", ese era mi trabajo", dice la
muchacha. No tiene 17 años, pero por más de cuatro estuvo con la
guerrilla.
En el punto a donde "Mireya" llevó el mensaje se preparaba un agasajo
para el 2 de enero, día del cumpleaños de "Jojoy". Al parecer no todos
los comandantes pudieron llegar y se aplazó la reunión para el 27 de
mayo, día del aniversario de las Farc.
El desertor que le dio la información al Ejército se fue de los
campamentos a finales de enero, según oficiales que estuvieron al tanto
de las operaciones. Y el 16 de febrero la Operación "Filipo" llegó por
primera vez a un campamento donde había pisadas frescas de "Marulanda".
El 10 de marzo tropas helicoportadas llegaron al lugar donde el jefe de
las Farc tenía su casa. Estaba en medio de una zona montañosa, agreste
y con vegetación selvática. "Teníamos buena información y dimos el
paso. Entre el 10 y el 20 de marzo se entra en lo más duro de la
operación", dijo el general Javier Florez, comandante de la Fudra a
corresponsales de El Tiempo.
Cuatro brigadas móviles (1, 2, 3 y 7) pusieron soldados en selvas
cerradas y cuchillas de hasta 3.000 metros de altura. A medida que
"Filipo" avanzaba se iban encontrando más rastros de "Tirofijo" en 74
campamentos regados por toda la zona. En el último de ellos encontraron
un computador.
Para ese momento, el rumor de la muerte de "Manuel Marulanda" corría
por la zona. Además, una fuente que el comandante del Ejército, general
Mario Montoya, definió como de "alta confianza" también habló del dato.
Y el 24 de mayo, según el general, "se interceptaron comunicaciones de
las Farc en que hablaban de la muerte de "Tirofijo" (...) en especial
"Pastor Alape", quien en forma abierta les fue suministrando la
información a cabecillas de frente en el "Magdalena Medio".
Para ese momento, ya el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, había
hablado de la muerte de "Marulanda" con la periodista María Isabel
Rueda de la Revista Semana.
Pisándole los talones
Los informes de inteligencia militar dicen que hace 8 meses "Tirofijo"
se movió al norte de la zona del Coreguaje (entre Caquetá y Meta) y
empezó una travesía obligada por el sector del Papaneme.
Los campamentos de ese recorrido eran iguales, todos con un cambuche
especial para el gran jefe. Esa fue una pista que les iba diciendo a
los hombres de la Fuerza de Tarea Omega que iban por buen camino. Cerca
de los campamentos se encontraron 2 mil brasieres y el mismo número de
calzoncillos. También, las muestras dentales, en cemento, de tres
personas entre las que, no se descarta, estaría la de 'Marulanda'.
Una vez más el equipo del diario El Tiempo logró declaraciones en
directo y consiguieron hablar con "Doris". Ella se rindió ante tropas
de la Móvil No. 1.
"Estábamos en pleno combate y la tenía en la mira, pero en cuestión de
segundos, antes de que pudiera dispararle, lanzó su fusil y me dijo que
se entregaba", relató el soldado que capturó a "Doris".
Era la mañana del viernes. Aún con la sudadera negra de las Farc y un
pequeño morral la sacaron de la zona el viernes en la madrugada, en uno
de los pequeños respiros que el invierno ha dejado para la entrada de
los helicópteros.
En un helipuerto improvisado, "Doris" aseguró que "el viejo se murió de
pena moral, pero amarrada a una bomba", porque los combates fueron
intensos y tuvieron a todos sus anillos de seguridad moviéndose a
diario por semanas enteras.
De hecho, las explosiones y el ruido de las ráfagas todavía se sienten
a cualquier hora del día por esa región. En la cuchilla El Altamizal
quedó en evidencia uno de los secretos del éxito del cerco a las Farc
en uno de sus "santuarios" más importantes: el uso de artillería pesada.
En ese alto, un grupo de soldados trepó por una pared de roca de casi
90 grados para recibir un obús de 105 milímetros que descolgaba de un
helicóptero. Desde allí y desde los cerros vecinos la Fudra afina
puntería contra los hombres que por décadas cuidaron a "Manuel
Marulanda".
Duda por el hijo de "Marulanda"
Una de las dudas de "Doris" es qué va a ser del hijo menor de
"Marulanda", a quien llaman "Enano". No tiene 30 años y mide 1,40
metros. "Era el único que siempre estaba uniformado, no podía correr,
se le dificultaban mucho las caminatas y nunca desamparaba al viejo",
contó otro de los desmovilizados.
Los pocos campesinos que viven por allá y que se atreven a hablar
cuentan que después del proceso de paz el viejo guerrillero, acompañado
de "Sandra", su mujer de los últimos 15 años, abandonó el Yarí y se
refugió en el Coreguaje, en la región del Pato.
Pasaba temporadas enteras en una finca cercana a La Caucha, así le
decían a "Casa Verde": "Toda la vida le gustó asomarse a la puerta del
rancho y ver la montaña, escuchar la bulla de los animales. Nunca dejó
de ser campesino", dice un hombre que lo conoció cuando todavía vivía
"Jacobo Arenas", el otro histórico de las Farc.
Ahora las tropas buscan el cadáver para descifrar el misterio sobre la verdadera causa de su muerte del insurgente mayor.
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