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El Tiempo de Bogotá
Nancy Patricia Gutiérrez reprochó a Córdoba por decir el pasado 14 de marzo, en Caracas, que en Colombia hay un Estado mafioso. Córdoba se quejó de que la tildan de guerrillera por hacer oposición. Además le recriminó que le haya pedido, el año pasado en México, a "los gobiernos progresistas de América Latina" romper relaciones con Colombia. "No se puede andar olímpicamente por el mundo entero desprestigiando a nuestro país, cuando estamos haciendo grandes esfuerzos (la gran mayoría de senadores, de representantes a la cámara, como la mayoría del país, no somos narcotraficantes ni estamos vinculados con grupos al margen de la ley", dijo.
Gutiérrez reseñó algunas cartas que, dijo, han llegado a la Presidencia del Senado preguntando por qué el Congreso no se pronunciaba. Citó la misiva de alguien llamado "Ciro Alberto Montañez M.D.", que recuerda las acusaciones que en escenarios internacionales ha hecho Piedad y pide "investigar con qué dineros está haciendo todos estos gastos", en el exterior.
El senador liberal Héctor Elí Rojas, intervino y le pregunto si esa persona (Ciro Montañez) no sería el mismo "amigo personal del presidente Álvaro Uribe Vélez". "No lo sé -contestó Gutiérrez-. Me trajeron de la Presidencia del Senado algunos de los mensajes que han llegado sobre los pronunciamientos de la senadora Piedad Córdoba, por lo que de buena fe he hecho lectura de ellos".
Llegó el turno de Piedad. Y a pesar de que los periodistas estaban avisados de lo que haría Gutiérrez, parece que Piedad no tenía ni idea. "Me hubiera gustado que no me hubieran cogido con los calzones abajo, que el debate lo hubieran planteado con cuestionario".
Sin embargo, no se retractó de ninguna de las fuertes palabras que ha usado en los últimos meses: "Estoy en contra del status quo mafioso de este país (...) Esa cultura mafiosa que se entrona, se ve en la falta de garantías", reafirmó. Incluso, sobre lo que dijo en México dijo que tenía derecho a decirlo.
Explicó que es agredida en todos los aeropuertos a los que llega y, para no ir muy lejos, contó que el pasado lunes de pascua, en Miami, le gritaron "¡Asesina! ¡Guerrillera!". "Senadora -dijo dirigiéndose a Gutiérrez- no soy ni lo uno ni lo otro".
Y siguió: "A mí no me pueden poner a escoger entre la guerrilla y la institucionalidad (...) Estoy molesta con un Congreso donde hay una cantidad de personas comprometidas con el paramilitarismo". Además, recordó que en la cárcel está Jorge Noguera, quien fue nombrado por el propio presidente Uribe como director del DAS.
Cuando a Piedad le dijeron en la dirección del Senado que su intervención se había pasado del límite, ella reprochó: "Ustedes me quieren hacer matar ante la opinión pública, y ahora no puedo defenderme".
El senador del Polo democrático Gustavo Petro respaldó a Córdoba y coincidió con ella en que Colombia es un estado mafioso. Aseguró que en el país se tilda de guerrillero a quienes hacen oposición y que es muy bueno en las encuestas utilizar un lenguaje guerrerista y que invita a la violencia.
A esta hora, otros congresistas intervienen en la discusión.
Así lo reseña RCN:
En debate con presidenta del Congreso, Córdoba dice que el Gobierno no quiere el canjeLa senadora Piedad Córdoba acusó al Gobierno colombiano de no querer el canje de secuestrados por guerrilleros de las Farc presos, y negó que sus gestiones en favor de ese acuerdo sean financiadas por Venezuela o los rebeldes. "Este Gobierno no quiere hacer el acuerdo humanitario", afirmó Córdoba durante un debate en el que la presidenta del Congreso, la oficialista Nancy Patricia Gutiérrez, cuestionó la financiación de sus viajes a varios países para promover el canje.
"El acuerdo es un derecho que tienen los colombianos para alcanzar la paz", agregó Córdoba, una férrea opositora al presidente Álvaro Uribe.
Gutiérrez dijo que "han llegado muchas comunicaciones a la Presidencia del Congreso preguntando, por qué una senadora asume la vocería del Senado y la representación popular.. para dejarnos a todos los colombianos como mafiosos, paramilitares y como personas que no tenemos compromisos con el país".
Por encargo de Uribe, Córdoba y el presidente venezolano Hugo Chávez fungieron como mediadores para el acuerdo humanitario entre agosto y noviembre pasado, cuando el gobernante colombiano los cesó considerando que su labor se había parcializado en favor de la guerrilla.
La senadora negó que sus gestiones por el canje sean financiadas por Chávez o las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), y dijo que los cuestionamientos del Gobierno y sus opositores al respecto han degenerado en nuevas amenazas contra su vida.
"No pertenezco ni estoy financiada por ningún grupo económico de este país ni por ningún gobierno extranjero", agregó, acusando a sus opositores de querer presentarla como "antipatriota, terrorista y guerrillera".
Córdoba sostuvo que costea sus actividades con recursos propios porque cree en el pacto por el cual recobrarían la libertad al menos 39 secuestrados, entre ellos la colombo-francesa Íngrid Betancourt, retenida desde hace seis años.
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