Entrevista a Walter Márquez, dirigente político e historiador
Versión Final
Gabriela Pirela
El ex parlamentario aseguró que el Ministro de Interior y Justicia participó en la matanza de El Amparo en 1988. “Chávez debe utilizar un lenguaje que dignifique su investidura”, dijo. Cree que el “proceso” es una mezcla de capitalismo, socialismo y marxismo. “La ideología pasa a segundo plano cuando la gente tiene hambre”. En entrevista con Versión Final, Walter Márquez, ex embajador de Venezuela en la India, historiador y ex parlamentario, habla de la revolución que muchos venezolanos soñaron, y que, a su juicio, dista mucho del actual proceso político, liderado por Hugo Chávez Frías.
Márquez, un hombre dedicado al análisis de la historia nacional y a la
defensa de los derechos humanos, denuncia además al actual referente
del Ministerio del Interior de Justicia, al vincularlo directamente con
la matanza de El Amparo.
—¿En qué se basa para decir que el ministro Ramón Rodríguez Chacín participó en la masacre de El Amparo?
—A Rodríguez Chacín lo consideramos como uno de los actores
intelectuales de la masacre de El Amparo, porque para ese entonces era
miembro del Comando Específico José Antonio Páez (Cejap), y participó
en masacres anteriores conocidas como Los Amparitos. Allí murieron
personas inocentes. Rodríguez Chacín y los comandantes oficiales del
Cejap se fueron a revisar el lugar donde posteriormente sería la
masacre de El Amparo, pero él se cayó en un helicóptero y no pudo
participar físicamente en la masacre. Algunas personas consideramos que
el Ministro es autor intelectual de la matanza de El Amparo y autor
material de cinco masacres más pequeñas en las que murieron 14
personas, venezolanos y colombianos que eran contratados en Cúcuta y
llevados al sitio de la matanza con el pretexto de que iban a trabajar
en fincas.
—¿Tiene pruebas de esta acusación tan grave?
—Hay amplios expedientes ante los tribunales militares, y el DAS de
Arauca hizo una investigación sobre los hermanos Linares, que
fallecieron en la masacre de La Gaviota, se trata de dos ciudadanos
colombianos que según las autoridades venezolanas eran guerrilleros, y
que se comprobó, por entrevistas hechas a familiares y conocidos, que
los muchachos sólo eran compradores de cacao. Así como se comprobó que
fueron torturados y masacrados, de acuerdo con un informe que el DAS
envió a un tribunal de Arauca. Existe una amplia información de que
estos fueron hecho punibles y no ocurrieron realmente enfrentamientos.
—Para 1988 Rodríguez Chacín participó en acciones en contra de la
guerrilla, ¿cómo se explica entonces que hoy en día defienda a esos
grupos armados?
—El Ministro es un hombre que siempre está jugando a la cuerda floja,
entre la delincuencia y la ley, y tengo información de que a lo largo
de su vida política estimuló secuestros, y después se ofreció como
mediador para la liberación. Tiene también antecedentes por usar tres
cedulas falsas, de acuerdo con la denuncia de Alfonzo Marquina, esto
fue investigado y se entrevistaron a los verdaderos dueños de esas
identidades usurpadas.
—¿Qué consecuencias políticas y sociales pueden enfrentar Venezuela de
llegarse a comprobar que el Ministro participó en estos delitos?
—Hay dos tipos de sanciones que establecen las organizaciones
internacionales y la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la
OEA, la primera de ellas es la reparación e indemnización a los
familiares de las víctimas, investigar y sancionar a los responsables
de esos delitos de lesa humanidad.
—¿En comparación con años anteriores cree que la revolución ha mantenido su línea ideológica?
—Considero que en la revolución bolivariana lo que hay es un “mondongo
ideológico” porque hay una mezcla de capitalismo, socialismo, marxismo,
no hay una ideología clara con la doctrina bolivariana, las
revoluciones tienen como objetivo el bienestar colectivo, la calidad de
vida, y aquí se ha deteriorado el ingreso al venezolano, hay una
inflación galopante, el bolívar fuerte no dio resultado y se convirtió
en un bolívar débil. Por otro lado, nuestra capacidad productiva el en
sector urbano y rural ha disminuido por los constantes ataques al
sector empresarial, hay desabastecimiento y ahora se culpa a la fuga de
alimentos de Colombia, esa es solo una parte, porque el verdadero
problema es que se ha desarticulado gran parte del aparato productivo
en Venezuela y ha desestimulado las importaciones masivas de la renta
petrolera lo cual nos hace más dependientes de las economías fuertes.
La inseguridad ha aumentado, el sicariato, los secuestros, los asaltos,
todo eso va en contra de un socialismo del siglo XXI. Estamos en una
crisis que requiere de un cambio muy sereno por parte del Gobierno, y
una profunda reflexión de la fuerza democrática que debe replantearse
para traer una reingeniería de partidos.
—¿Qué le agregaría al proceso revolucionario?
—La propuesta del Presidente fue un anhelo para muchos venezolanos, que
ante el fracaso del poder tradicional, vieron en Chávez una esperanza
de cambio profundo, pero el Presidente comenzó con una visión al
servicio de los pobres, intrumentó unas misiones que en principio
compartí su objetivo, pero que en la práctica se desviaron. Otra cosa
importante es la confrontación, una cosa es tener una visión diferente
de la vida y otra es vivir en una guerra permanente, lo que conllevó a
que el Presidente se enmarcara en una reforma que atentaba en contra de
la propiedad privada, que perpetuaba en el poder a un sólo individuo.
Todo esto dio una respuesta de gente vinculada al propio Gobierno, como
Podemos, la ex esposa del Presidente y estudiantes que reaccionaron
contra el cierre de Rctv, todo esto llevó al fracaso de la reforma.
—¿Qué consejo le daría al Presidente para mejorar su gestión y su imagen?
—Primero que todo está modificar el lenguaje público, porque el insulto
degrada, y el debate, por el contrario, enaltece. Eso es un principio
de todo revolucionario. Por otro lado, hacer la revisión de los
antecedentes penales de Rodríguez Chacín, la remoción de su cargo. El
Presidente debe trabajar en contra de la corrupción y trabajar por la
seguridad de las personas y de sus bienes, porque la ideología pasa a
un segundo plano cuando la gente tiene hambre. El hambre es subversiva
y la corrupción deteriora moral y éticamente los gobiernos. La
inseguridad aleja al desarrollo de los pueblos porque crea
incertidumbre. Si el Presidente logra entender que él fue electo
democráticamente y que debe ejercer el poder por la vía democrática, él
podrá superar esta crisis, de lo contrario la crisis lo va a arrastrar
a un desenlace negativo para el país y para el propio Presidente de la
República.
ANÁLISIS
“Conflicto colombo-venezolano es una guerra de bolsas contra pendejos”
—¿Qué opina del conflicto político colombo-venezolano?
—Venezuela es un país amante de la paz. El conflicto entre Colombia
y Venezuela obedece más a criterios políticos que a hechos reales,
porque históricamente han existido nexos de fraternidad. Propiciar una
guerra entre Colombia y Venezuela sería una guerra de bolsas contra
pendejos.
—¿Los medios impulsan una guerra binacional?
—Lo que ha impulsado una guerra es el lenguaje del Presidente, los
medios de comunicación transmiten lo que sucede. Es preferible que un
medio tenga un exceso en la información y no un silencio informativo.
Se ha transmitido lo que ha hecho el Presidente. El responsable de la
crisis del país es el lenguaje presidencial. El insulto establece
barreras que impiden lograr armonía entre los pueblos.
—¿Qué piensa de las declaraciones del Presidente con respecto a la guerrilla?
—Ese es un problema que no nos corresponde dilucidar. Quienes debe
calificar si son terroristas o no son organismos internacionales como
la OEA, la ONU, la Unión Europea. Los venezolanos no debemos comprar un
pleito que no es nuestro.
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