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Muerte de capo colombiano había sido anunciada dos veces |
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viernes, 01 de febrero de 2008 |
El Impulso
 La muerte de Wilber Varela, alias "Jabón", asesinado el miércoles, quien era considerado como el último gran capo del narcotráfico en Colombia, ya había sido anunciada dos veces antes en Venezuela, en 2006 y 2004, sin que las autoridades pudiesen confirmarla. El 16 de junio de 2006 fue asesinado de once disparos en Caracas José Joaquín Tovar, un venezolano de 53 años que mantenía una columna de opinión en la revista Ahora y tenía una organización no gubernamental para la búsqueda de vivienda a personas desfavorecidas. Por su gran parecido con Varela, de inmediato circuló la versión de que se trataba del capo colombiano.
Las autoridades venezolanas pidieron a Colombia registro de sus huellas
dactilares, y aunque no coincidían, el ministro del Interior de
entonces, Jesse Chacón, pidió verificar la identidad con otros métodos
antes de descartar que se tratara de "Jabón".
Chacón evocó un caso anterior en el cual una persona detenida en
Venezuela y solicitada por las autoridades colombianas no pudo ser
identificada por sus huellas digitales pues éstas habían sido cambiadas
en el propio registro.
Dos años antes de ese episodio, Varela había fingido su propia muerte,
al difundir una fotografía en la que su supuesto cuerpo aparecía en una
morgue del estado Bolívar, sureste de Venezuela.
Ahora la muerte de Varela fue confirmada este jueves por el director de
la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela, coronel Néstor Luís
Reverol, quien aseguró que se verificaron 32 características
coincidentes de sus huellas digitales.
El cuerpo del supuesto narcotraficante colombiano fue hallado, junto
con otro cadáver, el miércoles en una cabaña ubicada en el parador
turístico Loma de los Ángeles, en el estado Mérida, Andes venezolanos.
Varela era uno de los hombres más buscados por la Agencia antidrogas de
Estados Unidos (DEA) y el gobierno de ese país ofrecía una recompensa
de 5 millones de dólares por su captura.
Varela, un ex policía de 50 años, había iniciado su carrera criminal en
los años ochenta como miembro de una banda de sicarios al servicio del
cártel de Cali, de los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela,
presos en Estados Unidos.
AFP/IML
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